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jueves, 10 de octubre de 2013

ADRIPPIeditor: CONSEJOS A UN ESCRITOR NOVEL.




No es la primera vez que me encuentro con un alumno o una alumna que, queriendo transmitirme sus deseos de escribir, dispara su imaginación plástica describiéndome el espacio de trabajo de sus sueños.

Se sentará en un cómodo sillón rodeado de libros, que se apilan de modo un tanto desordenado sobre estantes de madera que forran las paredes, solo interrumpidos por una puerta corredera y un gran ventanal a sus espaldas.

La música de Bach inunda el aire que remata los sentidos con un aroma de papel y lavanda.

Es el momento de coger la pluma estilográfica de plumín tipo BB que se deslizará por el papel ahuesado de 90 gr. Con convicción, habla de que las palabras surgirán solas.

Me llega a la mente aquel artículo que Camilo José Cela Conde escribió sobre su padre, el nobel, en la revista ínsula, allá por el 92.

Me tomo mi tiempo y le aconsejo:

No pongas música, te distraerá.

No hace falta que estés rodeado de libros porque o te los has leído o no te sirven más que para adornar y eso es muy triste.

No creas que una pluma crea al escritor porque este, si es bueno, podrá escribir con la misma calidad con un bolígrafo de propaganda del banco de turno.

Lleva siempre un blog. No dejes de escribir esa buena idea que te pasa por la cabeza. No confíes ese chispazo a una memoria que no siempre cumple su función. No lo olvides: idea no apuntada, idea perdida para siempre.

Usa las nuevas tecnologías porque son de una gran ayuda. Abandona esa idea romántica de que quien escribe debe de estar enfrentado a lo nuevo. Si quieres mantener una imagen vintage, cómprate una pipa o un sombrero Agatha Christie, pero recuerda que el monje que escribía en aquellos scriptorium medievales usaba la tecnología punta del momento. ¿Crees que renegaría de un buen procesador de textos que evita los errores con la reescritura?

ADRIPPIeditor 2013

martes, 4 de junio de 2013

¿LIBRO ELECTRÓNICO? ¡UNA PERVERSIÓN DEL CAPITALISMO, CHICO!



Durante mi último año de Universidad me compré mi primer ordenador. Atención, un Amstrad PCW 8256. Era una máquina de escribir electrónica con un pantallazo de fósforo verde que hizo incrementar con alevosía y diurnidad las dioptrías de cada uno de mis ojos, que camaleónicas, se dispararon cada una por su lado y sin ponerse de acuerdo en la cantidad.

Era la época en que los ordenadores personales hacían su primera irrupción. Estaban asomando los primeros PC's.

Cada vez que salía el tema de la informática, una compañera de clase gritaba histérica que esas máquinas nos quitarían, a los futuros docentes, el puesto de trabajo. No le entraba en la cabeza que para dar clase se necesitaba algo más que repetir unos datos de forma mecánica.

Hoy el ordenador está integrado en la clase. Es una herramienta, no un protagonista.

Esta anécdota sale del recuerdo porque hace unos días me llegó unas declaraciones del escritor norteamericano Johathan Franzen que catalogaba al libro electrónico como una perversidad del capitalismo y, con cierta sorna, comentaba la aberración de leer un libro en un aparato que era inservible si le caía un vaso de agua encima.

Bien, Mister Franzen, imagine un libro de papel que cambiara el contenido cada vez que usted escogiera la obra que deseara leer.
No sé usted, a nosotros no nos caben más libros en las estanterías, sin embargo en nuestros dispositivos tenemos más de dieciséis mil, en estantes virtuales. ¿Los imagina si estuvieran impresos? Tendríamos que salir de casa, del lugar de trabajo... Espacio, volumen... Vayamos apuntando puntos positivos.

La presbicia. Esa compañera de viaje vital... a partir de cierta edad, claro. No sé usted, pero yo al menos ya voy alejando y acercando el folio para que las letras no bailen, en cambio en el dispositivo electrónico puedo adaptar el tamaño de la letra a mis necesidades. Además esas pantallas retroiluminadas no cansan, en cambio se ven magníficas cuando cae la tarde y no se quiere dejar la hamaca y la lectura, en cuyo proceso todavía me sorprendo cuando llego a una palabra cuyo significado desconozco. Sin embargo ahora puedo consultarlo en el diccionario que llevo en mi dispositivo. ¿Imagina estos aparatos en manos de escolares dirigidos por docentes que no teman que un aparato electrónico los sustituya?

Interesante ¿verdad?

Volvamos unos cuanto miles de años atrás. Estoy dibujando, con la imaginación, al primer escriba que vio a un colega dejar de utilizar las tablillas de barro cocido y sustituirlas por un papiro preparado. Seguro que se llevó las manos a la cabeza gritando que era una abominación del Alto Imperio dejar de usar las imprescindibles planchas de barro para escribir y leer. Imagine entonces cuando se dejó de usar la piel de oveja o pergamino por papel. ¿Demoníaco?
¿Imaginan a nuestros escolares con veinte kilos de barro en la mochila si no hubiéramos roto con las tradiciones? Lo cierto es que si mantuviéramos el pergamino, en invierno, podrían usarlo para cubrirse en caso de frío extremo.

Por cierto Mister Franzen, sus libros los comercializa la editorial de forma digital. Muy buena su novela Las Correcciones.

ADRIPPIeditor 2013

martes, 23 de abril de 2013

SAN JORGE, LA IGNORANCIA Y EL DÍA DEL LIBRO



Queridos lectores y lectoras:

Hoy nos permitimos felicitar a San Jorge, un caballero medieval que se lanzó a defendernos del dragón de la ignoracia, armado de un libro por escudo y de un bolígrafo por espada. Cabalga por llanuras de papel y senderos de imaginación.

Hoy vamos a aparcar nuestras experiencias pedagógicas, literarias o editoriales para recordar los nombres por el que también se le conoce: Cervantes, Homero, Skahespeare, Vargas Llosa, Falcones, Millás, Montero, Grandes, García-Montero, Remarque, Bonald, Joyce, Proust, Galdós, Lope, Quevedo, Garcilaso, Éluard, Wilde...

Hoy vamos a recordar a la dama de blanco que es protegida... Nuestra dignidad como personas que crece al mismo ritmo que nuestra cultura.

Wittgenstein dijo: «Los límites de mi lengua son los límites de mi pensamiento.» Y nosotros añadimos: «Los límites de mi pensamiento son los límites de mis lecturas.»

Felicidades a todos y todas  y por supuesto: FELIZ LECTURA EN EL DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO.



ADRIPPI EDITOR 2013

martes, 19 de febrero de 2013

LA EDITORIAL SUEÑA PESADILLAS "CON LOS COLMILLOS" DE LA AUTOEDICIÓN



Una de las grandes bondades de la Wikipedia es la cantidad de información que aporta y uno de sus grandes defectos consiste en la precariedad de muchas de sus informaciones. Un chico de 17 años ve un reportaje, en televisión, sobre el cosmos. Le ha dejado tan maravillado que solo piensa en el tema. Se ha quedado con los datos más llamativos, espectaculares. Estudia 2º de Bachillerato. Su especialidad son las Ciencias Sociales. Abre la "Wiki" y se lanza a escribir sobre un tema astronómico porque desea compartir, más que los conocimientos, la ilusión.
Mañana una chica de otra provincia u otro Estado necesita hacer un trabajo para clase sobre el sistema solar y topa de frente con el artículo que escribió nuestro estudiante de Bachillerato.

Creo que ya basta con el ejemplo. Podemos concluir que la solvencia del artículo es pobre, porque se basa en el criterio emanados de los impulsos de un joven que reduce su preparación, en la materia expuesta por su artículo en Wikipedia, a una hora de documental.

Es preciso reconocer que no siempre es así, puesto que suben artículos, en esa gran enciclopedia de la red, entendidos con bastante solvencia. Pero el quid de la cuestión es que no hay una regulación que aporte un criterio único y que de la seguridad de que lo que encontramos en sus páginas virtuales es contenido fiable al 100 por 100.

Algo parecido pasa en el mundo editorial.

El libro digital y su red de distribución parece obviar a las editoriales y cualquier autor que desea publicar a toda costa su primera obra ve en la autoedición una forma de saltarse un proceso tedioso y que en ocasiones daña el propio ego: la demora en la publicación.

Han proliferado las autoediciones y las páginas que facilitan esta posibilidad: "escriba usted su libro, maquételo como pueda y nosotros se los subimos a la red" en el mejor de los casos, puesto que en los peores es el propio autor quien debe buscarse la vida.

Sin embargo la función de la editorial, como tamizador de material, es imprescindible y no vamos a entrar en casos como La Conjura de los Necios de Toole, porque, por desgracia, los hay.

Es la editorial quien filtra y selecciona, elige y lanza a través de sus redes de distribución. En el caso de la red digital, ofrece más garantía la tienda online de una editora con prestigio que una página oscura, escondida y que apenas alcanza la atención de quienes rastrean la red para llenar el tiempo.

En este punto podemos apuntar la, más que interesante, plataforma de autoedición de Rocautores, de Roca Editiorial, que ofrece el servicio, a autores noveles, de un informe de lectura en el que un grupo de especialistas determinan si el texto que les llega cumple con los requisitos mínimos para ser publicado.

Una buena herramienta para que el lector digital pueda tener la convicción de que lo adquirido es bueno, de lo contrario el eBook entrará en zona de subliteratura.


Adrippi Editor 2013